Rastros del jardín
Pongo flores, hojas y tallos sobre papel de gelatina de plata vencido. Los dejo a la intemperie del aire, de la luz, de la química. No busco la imagen: la espero.
Surgen señales veladas, inestables, incompletas, más cerca de la memoria que del nombre. Cada copia demora su propia mutación; y cuando finalmente ocurre, el papel recoge un residuo.